
Y es que para mí el año nuevo no comienza el 1 de enero, sino en septiembre. Nunca he sido muy amiga de marcarme mil millones de objetivos antes de comenzar algo. Prefiero creer en lo que hago y marcarme pocas metas que sé que puedo alcanzar con esfuerzo. ¿Para qué proponerme planes atropellados que quizás olvide a los dos días?
Si es que en el fondo a torpe no me gana nadie. Hace dos años comencé el curso con una caída de las de aquí te espero en clase de Educación Física. Ni que decir tiene que conservo una estética cicatriz en la rodilla derecha para no olvidar nunca el hostiazo que me metí. El año pasado sufrí una hemorragia nasal en mitad de la clase de forma inesperada, así, sin más. No quiero ni pensar en lo que me puede suceder este año. Al final terminaré saliendo de casa con casco y rodilleras, y si no, al tiempo.

Una cosa tengo clara: mi cuerpo no está hecho para el deporte ni para ningún tipo de actividad física. Y mira que nos conciencian por todos lados, en la tele, en internet, de que hay que hacer ejercicio y llevar hábitos de vida saludable y tal y cual, pero es superior a mis fuerzas. El colmo fue el otro día en la playa, cuando un niño de once años me dio una paliza por goleada a las palas que me dejó exhausta. ¡Cómo le daba el condenado a la palita! ¡Con qué facilidad impulsaba a la pelota! ¡Qué maestría, qué elegancia! Y mientras, yo, pobre de mí, mientras observaba atónita esta lección de "palas playeras" tras haberme agachado ochenta mil veces a por la pelotita, tuve claro una vez más que como en el agua "en plan boya" no se está en ningún sitio.
Relacionando esto del ejercicio físico con la llegada de septiembre y del nuevo curso, diré que me he planteado eso de moverme, de hacerle caso por una vez a la naturaleza y sacar a relucir mis viejas zapatillas deportivas, pero no me animo. Así que nada, seguiré diciendo eso de "el lunes empiezo" hasta que la vagancia salga de este cuerpo atlético y trabajador. Y en cuanto a lo del carnet de conducir... dejémoslo en un Yao Ming mientras la crisis siga estrangulándonos de esta manera y los examinadores de España no tomen All Bran para desayunar.
¡Hasta pronto!