“En la oscuridad puedo colgar en las paredes de mi mente lienzos de colores, en la soledad puedo ver quién soy bajo la piel"Beatriz y los cuerpos celestes
jueves, 13 de diciembre de 2012
martes, 11 de diciembre de 2012
Reflexiones sobre "Big Fish"
El domingo pasado ví Big Fish, de Tim Burton. ¿Y quién no ha visto esa película a estas alturas? Supongo que todavía me queda una lista muy larga de recomendaciones cinematográficas, pero puedo prometer que estoy haciendo todo lo posible por solucionarlo.
El caso es que esta película me hizo pensar como pocas. El argumento es simple pero al mismo tiempo tremendamente original: un hombre va a visitar a su padre en las últimas semanas que le quedan de vida. El padre es un hombre optimista y sociable que a lo largo de toda su vida ha contado innumerables historias increíbles sobre su juventud. Sin embargo, su hijo cree que sólo son producto de su imaginación y que se las inventa continuamente.
" Lo fascinante de los icebergs es que sólo ves el 10%, el otro 90% está bajo el agua y no lo ves. Y contigo es lo mismo papá, sólo veo un trocito que sobresale por encima del agua".
Poco a poco, irá haciendo un esfuerzo por escuchar a su padre y tratará de averiguar si estaba equivocado o no, si hay algo de cierto en los relatos fantásticos que le narraba desde niño.
" Mi padre siempre hablaba de un montón de cosas que nunca había hecho y seguro que hizo un montón de cosas de las que nunca hablaba. Estoy intentando reconciliar las dos cosas".
Y sí, el padre había vivido mucho, muchísimo. Conoció a miles de personas durante toda su vida y viajó a muchísimos sitios, pero exageró una parte de la realidad convirtiéndola en algo increíble y enigmático. Sólo aportaba ese toque de magia que hacía del lugar más común un verdadero paraíso.
" Les vendió un sueño"
Y es que Edward Bloom era alguien especial, un hombre dispuesto a comerse el mundo. No se conformaba con su pequeño pueblo y sus gentes tranquilas, quería más. Por ello, un buen día emprendió un largo viaje en busca de aventuras y nuevos desafíos, y así escribió su propia historia, la historia de su vida. Conoció a la mujer de la que se enamoró nada más mirarla a los ojos y luchó por alcanzar todos sus sueños. Quizás su vida no fue tan increíble como solía decir, pero él se encargaba de idear historias llenas de ilusión y fantasía para hacer soñar a quienes le escuchaban, y eso es más importante que cualquier otra cosa.
"Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo... Pero lo cierto es que siempre he sido un iluso".
Y aún después de haberse marchado para siempre, sus historias siempre vivirán.
.
"Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias. Siguen viviendo cuando él ya no está. Y de este modo, el hombre se hace inmortal".
Ten muy claro quién eres, pero más aún quién no quieres ser. Enfréntate a lo que venga sin miedo, y jamás dejes en el camino tus sueños, tus ilusiones. El mundo es en ocasiones un lugar inhóspito y hostil, y sólo la magia que conserves en tu interior logrará transportarte a otra época, a otro momento de gloria y esperanza en el que tus temores sólo serán castillos en el aire. Tú tienes la capacidad de hacer cualquier cosa, de crear nuevos mundos y volar con sólo cerrar los ojos. No permitas que la monotonía y la mediocridad del día a día te priven de ese don.
"El pez más grande es así porque no se deja pescar".
lunes, 10 de diciembre de 2012
Voces que susurran, de John Connolly
... o el libro que más quebraderos de cabeza me ha dado en toda mi vida.
Y puede que os preguntéis por qué. Pues bien, este es el libro que nos mandaron leer en septiembre para la clase de Introducción a la Historia de la Teoría de la Literatura. Teníamos que hacer un trabajo de documentación del libro muy importante, y cuando digo muy importante, me refiero a que es condición sine qua non para aprobar la asignatura. Ese es el principal motivo por el que últimamente he estado un poco desconectada del blog. Hoy es la fecha límite para entregarlo, así que nada, allá que he dejado mi pen dirve en conserjería, y que sea lo que dios quiera.
Pero bueno, ¿de qué va el libro? Os dejo un fragmento de lo que he escrito para que os hagáis una idea. Debo decir que no es precisamente mi libro favorito, ni mucho menos uno de los mejores de John Connolly. Sin embargo, esta novela negra ofrece una amplia diversidad de temas y mantiene la intriga hasta el final. Yo le daría, al menos, una oportunidad.
Sinopsis
Voces que susurran es el décimo título de la serie
literaria Charlie Parker del autor
irlandés John Connolly. Ambientada en Maine, Nueva Inglaterra, la novela recrea
una trama policiaca en la que Parker habrá de investigar el supuesto suicidio
de Demien Patchett, un joven soldado que combatió en 2003 en la guerra de Irak.
La investigación se adentrará en un mundo de intrigas en el que nada aparenta
ser lo que es. Las drogas y el tráfico de antigüedades en la frontera entre
Maine y Canadá no tardarán en hacer acto de presencia, pero aún hay algo más.
Voces, misterios sin resolver, individuos que actúan impulsados por un
propósito oscuro que les llevará a transgredir los límites entre la vida y la
muerte, entre el bien y el mal. Y sobre todos ellos, una espesa oscuridad que
envuelve un espacio repleto de susurros suplicantes y recuerdos amargos.Opinión Personal
Bajo el título de Voces
que susurran, el irlandés John Connolly recrea una trama policiaca
protagonizada nuevamente por el detective Charlie Parker. La novela,
ampliamente valorada por ciertos sectores de la crítica, reúne algunas de las
características esenciales de la novela negra, destacando entre todas ellas como
la más significativa la presencia de un argumento sólido e intrigante en torno
al cual se suceden una serie de historias paralelas repletas de personajes que
transgreden los límites de la ley, que obedecen a sus más bajos instintos y que
incluso están relacionados con las fuerzas del mal.
El planteamiento inicial de Connolly en relación a esta
novela es más que aceptable: la investigación del suicidio de Demien Patchett,
que llevará a Parker a relacionarse con individuos que trafican con drogas y
antigüedades en la frontera entre Maine y Canadá y a descubrir una misteriosa
caja que no aguardará en su interior otra cosa que espíritus malignos capaces
de inducir al ser humano a llevar a cabo las mayores atrocidades. Sin embargo,
el gran error de Connolly no reside en este planteamiento, sino en su
ejecución. La narración es presentada en
ocasiones como una especie de puzzle literario conformado por varias piezas que
el lector espera que en algún momento del relato se relacionen unas con otras,
frustrándose esta expectativa al llegar al final del libro, que deja diversos
cabos sueltos, destacando como el más significativo el hecho de que nunca se
produce un encuentro final entre Charlie Parker y Benjamin Patchett en el que
se dé por cerrado el caso de Demien.
Por otro lado, Connolly realiza de
forma verosímil la simbiosis entre la realidad y los sucesos paranormales, de
forma que la aparición de éstos resulta creíble a pesar de producirse
mayoritariamente en los últimos capítulos de la obra. Personajes como El Coleccionista,
que representa las fuerzas oscuras del mal, o Herodes, que actúa bajo las
órdenes de El Capitán, dotan a la narración de esos elementos sobrenaturales
tan defendidos por el propio autor y, sin embargo, tan infravalorados en
ocasiones por la crítica. Digamos que es la incursión en esta trama de seres
malignos y fantasmagóricos es uno de los puntos clave de la historia, lo que
verdaderamente suscita la atención del lector y le invita a seguir leyendo.
La estructuración de los personajes es notable, pero Charlie
Parker, pese a ser el protagonista, se ve prácticamente relegado a un segundo
puesto, como si de un personaje periférico se tratara (palabras del propio
Connolly). Sabemos que en otros títulos de la colección se da una descripción
pormenorizada del detective, al igual que se relatan sus antecedentes
familiares y se profundiza en su personalidad, en sus miedos, en su afán de
venganza y, en definitiva, en su forma de ver la vida. Sin embargo, no sucede
lo mismo en Voces que susurran.
Parker analiza ciertas situaciones, las debate interiormente y las observa
cautelosamente haciendo gala de sus dotes detectivescas, pero el lector que se
enfrenta por vez primera a un libro de esta serie desconoce muchos detalles de
este personaje y se siente un tanto desorientado. Recibe pinceladas de lo que
ha sido su vida hasta ahora: el asesinato de su mujer y su hija, la verdad
sobre el suicidio de su padre, el rechazo de sus compañeros tras llevar a cabo
sus planes de venganza, su relación con Rachel y posterior divorcio, etc. Sin
embargo, en esta ocasión Connolly no profundiza en sus sentimientos;
sencillamente pasan desapercibidos durante gran parte de la novela. Prefiere
dar prioridad a otros personajes como Joel Tobías o Herodes, éste último, de
gran contenido psicológico. Es interesante que, en mayor o menor medida, todos
se vean amenazados por el sentimiento de culpa, por ese afán por redimir sus
pecados o pensárselo dos veces antes de cometerlos. Como podemos comprobar, la
compasión y la culpa van de la mano en esta obra y son los dos rasgos que
consiguen humanizar a personajes que parecen haber perdido cualquier apego por
la vida. Son sentimientos comunes a casi todos ellos, y una de las señas de
identidad de la obra de John Connolly. Anhelan la expiación de sus pecados y
viven permanente atormentados por haberlos cometido. Son asesinos con moral y
principios, pecadores que se rigen por un estricto código ético. Y, por encima
de todos ellos, el Mal en estado puro personificado en la figura de El Capitán.
Los demás personajes están plagados de matices que, ni les convierten en seres
nobles y de buen corazón, ni en los más pérfidos villanos sin escrúpulos.
El lenguaje utilizado en la novela es
coloquial, exento en su mayoría de tecnicismos o formas retóricas. Connolly se
aproxima al lenguaje de la calle, y pone en boca de muchos personajes expresiones
vulgares y palabras malsonantes. Recordemos que lo que el autor pretende es
ambientar la novela en un entorno urbano, con todo lo que ello implica. Sin
embargo, Connolly cambia de registro en ciertos fragmentos de la novela en los
que utiliza un lenguaje más poético y cuidado, clara influencia de J. Lee
Burke (...).
Uno de los mayores
logros de la novela reside en las magníficas descripciones físicas y
psicológicas de personajes y ambientes. El autor irlandés recrea un detallado
muestrario de ambientes y pensamientos incapaz de dejar indiferente al lector.
Es entonces, cuando éste siente la humedad de un sótano o el olor putrefacto de
cualquier habitación, cuando verdaderamente empieza a tomar parte activa en la
obra y queda totalmente absorbido por ella. Asimismo, la descripción exhaustiva
de ambientes consiste en un interesante preámbulo de los elementos
sobrenaturales que aparecen en la trama (...)
Un aspecto igualmente importante a tener en cuenta es el
tratamiento que Connolly le da a los temas relativos a la infancia y la
adolescencia (...)
Este tema se hace patente en la
experiencia traumática que vivió Karen Emory, cuando un perturbado –un tal
Clarence Buttle, que no era realmente sino El Capitán con una apariencia
diferente– entró una noche en su habitación. Este individuo también asaltó a
otra niña, Franny Keaton. Aunque en Voces
que susurran Connolly no habla extensamente de Sam, la segunda hija de
Parker, intuimos que en anteriores novelas lo hace de un modo cercano y amable.
Pero, sin lugar a dudas, la piedra angular de la obra de
este autor es el tratamiento de lo sobrenatural. Los asesinos de la obra de
Connolly son esos ángeles rebeldes de Dios expulsados del cielo, individuos que
juraron venganza y que están dispuestos a transgredir cualquier ley moral para
cumplirla (...)
Esta obra es interesante y digna de
pertenecer al género de la novela negra contemporánea por tratar magistralmente
todos los temas que hemos expuesto anteriormente: las drogas, el tráfico de
antigüedades, los malos tratos, el Trastorno de Estrés Postraumático, la
homosexualidad, la vulnerabilidad de los niños y los sentimientos de compasión
y culpa, todo ello mezclado con destreza con ciertos sucesos paranormales que
alterarán la vida de los personajes. Connolly trasplanta los fantasmas
mesopotámicos a los bosques de Maine, encierra secretos milenarios en un
antiquísimo joyero y otorga las llaves del mismo a seres despiadados, a ángeles
negros con apariencia terrenal, a individuos sin escrúpulos ni conciencia. La imaginería de espíritus, entes malignos y
fantasmas que habitan las páginas de Voces
que susurran no son sino un perspicaz recurso extensamente trabajado por
Connolly, la esencia de su obra.
Sin embargo, y pese a contar con todos
los ingredientes necesarios para convertirse en una gran historia, esta novela
decepciona, y lo hace por lo incompleto de su final. Su desenlace deja
demasiados cabos sueltos y concluye con un homenaje a los veteranos de guerra.
El lector se siente perdido al llegar a la mitad de la historia, pues siente
que la aventura, la intriga y el misterio que prometía la obra en un principio
han quedado en nada. Voces que susurranno es la mejor novela de Connolly, ni la más apropiada para iniciarse en la
lectura de la serie detectivesca de Charlie Parker. Es un libro de grandes contrastes;
unas veces ágil y escalofriante y otras, lento y tedioso. El escaso
protagonismo de Parker, el dar por sentado que el lector conoce todos los
detalles de su vida, las continuas apariciones de un obstinado y agresivo Joel
Tobías y la manida leyenda urbana de la aparición de una niña misteriosa restan
calidad al relato. Es una verdadera lástima que Connolly no haya sabido medir
el tiempo de aparición de cada personaje ni finalizar la narración
adecuadamente. El final no es abierto, sino absurdamente incompleto (...).
En definitiva, Voces que susurran plantea un argumento sólido e interesante en el
que se dan cita diversas tramas que no son sino el reflejo de la realidad
contemporánea, historias de misterio, dolor y venganza. Sin embargo, el gran
error de Connolly no reside en el planteamiento de la historia, sino en su
ejecución. La estructura de puzzle de la obra aturde a un lector que espera un
final en el que las piezas sueltas se unan por fín, algo que no llega a
ocurrir, ni siquiera en el caso de lo más relevante. Nos remitimos en este
punto a las palabras del propio Connolly: “no
es la trama lo que más me interesa de mi
obra, sino la psicología de los personajes”. Y es que, pese a dejar varios cabos
sueltos, la historia tiene tanto en las descripciones psicológicas de un amplio
reparto de personajes como en la ambientación espacial ubicada en Maine a su
mayor logro. John Connolly no describe, desnuda la escena, transmite
sentimientos y logra que el lector se estremezca y llegue a compadecerse de
alguien capaz de asesinar a sangre fría. Eso, unido al terror de la guerra de
Iraq y el misticismo de los retazos de la cultura mesopotámica que hallamos en
el libro, hacen de Voces que susurran
una historia sugerente y única y la salvan en gran medida de sus errores de
continuidad y de lo apresurado de su final. Es un relato oscuro, detallista y envolvente.
No es quizás el mejor libro de Connolly, pero sí una obra tan interesante como
necesaria para descubrir una realidad paralela a la nuestra en la que se oyen disparos, lamentos ahogados en la
oscuridad y susurros. Susurros que continuamente piden clemencia y juran
venganza.martes, 4 de diciembre de 2012
Esperaré
Cuando era pequeña pensaba mucho en el futuro. Es normal, supongo; todos los niños lo hacen. Me imaginaba a mí misma con la edad que tengo ahora, tranquila, alejada de preocupaciones, feliz. Sin embargo, mi inocencia infantil no contaba con los problemas adultos que la vida nos va presentando. Siempre hay problemas; unas veces más graves y otras más llevaderos, pero de alguna manera siempre están ahí. La vida nunca es color de rosa, como decía Edith Piaf. Siempre habrá preocupaciones que nos atormentarán y personas que no nos caerán bien, del mismo modo que aquellos que estén dispuestos a brindarnos su amistad también harán su aparición.
Nunca me ha gustado rendirme ante los problemas, pasar de ellos o simplemente delegar en otros su resolución. ¿Que vienen cuarenta problemas juntos? Pues allá vamos, a por ellos. No me importa enfrentarlos uno a uno, estoy dispuesta a ello, a no rendirme, a seguir adelante. Sin embargo, el tiempo pasa y me da por pensar si realmente merece la pena invertir tanto esfuerzo en asuntos que quizás no merezcan la pena. Honestamente, no sé si debería hacerlo. Siento que no llega mi momento, ese momento en el que yo pueda dar lo mejor de mí a los demás, en el que me sienta completamente a gusto, y no sólo conmigo misma, sino especialmente con lo que me rodea. Otros días vendrán, y del pasado sólo recordaré los buenos momentos, las risas, los abrazos, las miradas cómplices, los consejos y las palabras de aliento. De eso estoy segura.
No estoy viviendo un mal momento, simplemente, siento que estoy en un punto de inflexión. Tras un par de años duros, parece que voy viendo la luz al final del túnel, pero aún queda un largo camino por recorrer. Estoy conociendo gente nueva que me está aportando muchas cosas, y he decidido que quizás eso de ser profesora no esté tan mal, aunque todavía no tengo nada decidido sobre lo que quiero hacer. No sé, dejaré que las cosas vayan viniendo, no las presionaré. Seguiré luchando por las cosas que me importan, pero evitaré las preocupaciones a toda costa. Ahora necesito vivir otras experiencias, sentar las bases de lo que está por llegar. Y esperaré, por supuesto que esperaré ese momento, mi momento de dar el salto de mi vida y volar. Y para entonces, procuraré llevar puesto un buen paracaídas y no mirar hacia abajo.
Seguramente no soy exactamente como imaginé que sería áhora cuando tenía seis años, pero hay algo de lo que estoy segura: siempre he sido fiel a mis convicciones, nunca he dejado de perseguir mis objetivos por más lejanos que estuvieran. Y, qué demonios, seguiré haciéndolo. Otros días vendrán, yo lo sé. Estoy segura.
Mar
sábado, 1 de diciembre de 2012
Antes de nada
Antes de perdonar, pregúntate a tí mismo si has olvidado.
Antes de confiar ciegamente en alguien, considera si merece la pena.
Antes de abrir la boca, piensa que tus palabras no podrán volver a tus labios.
Antes de quejarte por cualquier nimiedad, valora lo que tienes.
Antes de cometer una estupidez, piensa si ya lo hiciste anteriormente.
Antes de hundirte en tus lamentaciones, recuerda que estás vivo y que tienes miles de razones por las que seguir luchando.
Antes de dormir, piensa en ese momento en el que te sentiste tan feliz.
Antes de lamentarte por tus problemas, piensa en buscar soluciones.
Antes de entrar en clase o en el trabajo, sonríe aunque no tengas ganas y da los buenos días.
Antes de hacerle daño a alguien que te importa, muérdete la lengua.
Antes de dejarte vencer por la pereza, haz eso que tanto te gusta.
Pero antes de besar, amar, reír o llorar, por lo que más quieras, no hagas nada. Tan sólo cierra los ojos, no pienses en nada... y déjate llevar.
sábado, 24 de noviembre de 2012
El número 11 es la clave
De nuevo nuestra querida Mandarica de "Mi yo contra el mundo" me ha dado un premio (que si fueran estatuillas, ya tendría la vitrina llena), yo no puedo por menos que agradecérselo e invitaros a que visitéis su blog (si es que todavía hay alguien que no lo haya hecho ;) ).
Escibir 11 cosas sobre mí.
Responder a 11 preguntas sobre mí.
Proponer 11 nuevas preguntas.
Cosas sobre mí:
1.- Me resultaría muy difícil vivir en un lugar alejado del mar, porque me encanta.
2.- Antes de comenzar el bachillerato de Ciencias Sociales me planteé estudiar el de Arte porque sentía que era mi verdadera vocación. Sin embargo, las circunstancias me quitaron la idea de la cabeza y seguí adelante con Sociales.
3.- Me inicié en la lectura con los libros de "Manolito Gafotas", de Elvira Lindo. Hace un par de semanas, y tras casi diez años de parón, salió a la venta el último título de la colección, "Mejor Manolo", dedicado a todos ellos que crecimos con este personaje... y estoy deseando leerlo.
4.- Me encantaría aprender a tocar el piano, aunque sólo fueran un par de piezas.
5.- Me encantan los niños pequeños, pero eso sí, los tranquilitos. Los nerviosos me desquician a más no poder.
6.- Me gusta mucho la música de los ochenta. De hecho, en mi radio está sintonizada casi siempre M80 Radio.
7.- A veces me quejo demasiado de ellas, pero reconozco que me gustan mis gafas. He probado a quitármelas y a ir con lentillas en un par de ocasiones, pero no me siento cómoda.
8.- En algunas situaciones siento que los demás me ven como una persona borde y un tanto cortante, pero yo creo que no es así. Me gusta el humor irónico, y no todo el mundo lo entiende. Por eso hay ocasiones en las que es mejor quedarse calladito/a.
9.- En mis ratos libres busco monólogos en Youtube que hacen que me parta de risa, como éste.
10.- Disfrutaba muchísimo dibujando hace algún tiempo, y me gustaría retomar esta afición.
11.- Soy de las que perdonan y olvidan. No entiendo a esa gente que dice "yo perdono, pero no olvido". Entonces, no has perdonado. ¿Qué sentido tiene hacer una cosa sin la otra?
Las preguntas de Mandarica:
1. Escoge un momento en el que te haya dado la risa tonta.
Son tantos... Así, de pronto, recuerdo hace un par de semanas en el autobús con unos compañeros de la Universidad. No sabéis lo gracioso que nos pareció que el conductor abriera la puerta para saludar a voces al conductor del autobús de al lado.
2. Tu mayor defecto.
Soy muy impaciente. Prometo que estoy tratando de arreglarlo, pero no lo puedo evitar.
3. Tu mayor virtud.
Tengo confianza en mí misma, y eso me da seguridad para seguir adelante con las cosas que más me importan.
4. Tu frase preferida.
Hay tantísimas... Soy una gran aficionada a leer frases y citas célebres (y no tan célebres). Últimamente, y aunque no es muy poética, estoy repitiendo mucho eso de "no te digo nada y te lo digo todo".
5. Juego de mesa favorito.
El parchís, sin ninguna duda. Me entretiene muchísimo. La Oca ya no, ¿ves? El parchís rules.
6. ¿Tienes hermanos? Si es así, ¿cuántos? Y ¿cuál eres tú? (el mayor, el pequeño...).
Pues no, soy hija única. No, no digáis eso de "qué suerte", porque es una suerte... pero no lo es. Sí que me hubiera gustado tener un hermanito pequeño (o mayor, me da igual), pero tampoco lo echo demasiado de menos.
7. Alguien a quien hayas amado en secreto.
La verdad es que nunca he estado enamorada. Y si te refieres a un amor platónico... siempre será mi pequeño secreto :P
8. Cuenta un chiste cortito, el primero que se te venga a la mente.
Se abre el telón. Aparece una paella de verduras con pocos trozos de carne. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama el cantante?
Pol más carney (Paul McCartney).
Qué malo es, por dios.
9. Canción preferida.
Un clasicazo, "My heart will go on", de Celine Dion. Pero tengo muchísimas más.
10. ¿Qué pregunta utilizas cuándo quieres descolocar a alguien?
¿Mañana había un examen, no?
11. ¿Qué opinas del color que le da el pulpo a las patatas? (Contestad, lo he preguntado en serio xd!).
Bueno, no sé si mi respuesta estará a la altura de una "galleguiña" como Mandarica, la verdad. Yo de cocina no entiendo mucho, y mira que me gusta. Si el color que le da a las patatas es ligeramente morado o rosado, pues estupendo, porque me gusta bastante ese tono. (Ojo a la trascendencia de la pregunta - respuesta).
Conozco a varios blogs que reúnene el requisito de tener menos de 200 seguidores, pero como puede que a algunos de los nominados no les guste mucho estas cosas, dejo libertad a quien quiera hacerlo para responder.
Mis preguntas:
1.- Un libro especial para tí.
2.- El cumpleaños que recuerdas con más cariño.
3.- ¿Si pudieras traer a alguien de tu pasado al presente, a quién traerías?
4.- ¿Alguna vez te has bañado en el mar de noche?
5.- ¿Por qué empezaste a escribir un blog?
6.- El mejor profesor/a que hayas tenido en tu vida.
7.- Si tuvieras el dinero suficiente para hacer un viaje muy deseado, ¿a dónde irías?
8.- Tu serie favorita de televisión.
9.- ¿Alguna vez has conocido a alguien en internet con quien comenzaste una buena amistad?
10.- ¿Cuándo fue la última vez que te quedaste solo en casa e hiciste lo que te dio la gana?
11.- Dedícale una canción a quien quieras.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Reflexiones sobre el 14N
Siempre he querido mantener este blog al margen de disertaciones políticas de cualquier signo porque quiero que sea un espacio abierto a aquellas pequeñas cosas que nos permiten soñar despiertos y alejarnos de esta realidad tan dura que nos ha tocado vivir. Sin embargo, como estudiante que soy, me preocupo por mi futuro y por el de mis compañeros, y aprovechando que tengo un lugar desde el que puedo dar a conocer mi opinión, voy a reflexionar un poquito sobre lo ocurrido ayer, día 14 de noviembre, en la huelga general.
Sí, yo fui a la manifestación como ciudadana y como persona que lucha por sus derechos, pero sobre todo como estudiante que no está dispuesta a permitir que "los de arriba" hagan con nuestro futuro lo que les dé la gana. El Consejo de estudiantes de la Universidad de Almería @CEUAlm organizó junto con otras organizaciones estudiantiles una concentración en el centro de la ciudad que resultó ser, desde mi punto de vista, todo un éxito. Alejada de los lamentables incidentes protagonizados en otras ciudades españolas por grupos radicales, la manifestación fue ante todo un acto pacífico en el que tanto estudiantes como profesores y madres y padres dejamos claro que no estamos dispuestos a seguir viviendo con la incertidumbre de no saber qué va a ocurrir con la educación pública. Este año muchos hemos podido pagar las tasas universitarias (con mucho esfuerzo, pero hemos podido). Pero, ¿quién nos garantiza que el año que viene podamos hacerlo? Nadie. La situación es cada vez más precaria, cada vez es más difícil el acceso a las becas y mejor no hablemos de los estudiantes Erasmus y de los costosísimos estudios de posgrado. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
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| Concentración estudiantil en el centro de la capital almeriense |
Quizás la manifestación de ayer no cambie radicalmente la situación, es cierto. Lo admito. Pero lo que sí es cierto es que consiguió reunir a miles de personas que luchan por poder seguir estudiando, por tener libre acceso a la educación. Porque, ¿qué es el ser humano sin educación? Sin educación ni principios no somos nada, y es injusto que de ahora en adelante cada vez más jóvenes tengan que colgar la mochila. Por eso luchamos. Por eso salimos ayer a la calle, bajo un sol de justicia, ante la mirada inquisitiva de los policías que patrullaban las calles del Paseo de Almería. No es sólo una cuestión de política, es una cuestión de dignidad, de libertad. Se ha luchado mucho en este país para conseguir establecer una serie de derechos que, por desgracia, estamos perdiendo. Estoy orgullosa de todos los almerienses que ayer secundaron la manifestación, de esa "Marea Verde" que no es sino la representación de la Escuela Pública que clama por el ejercicio de sus libertades.
![]() |
| Madrid ayer noche |
Con respecto al panorama general, trasladándonos al ámbito nacional, tan sólo diré que igualmente me alegro de que tantas y tantas personas salieran a la calle, pero del mismo modo me parece, cómo decirlo, incalificable, la actitud radical de los piquetes que impidieron el paso a personas inocentes que necesitaban asistencia médica, como nos ha contado Mandarica, y el hecho de que la policía agrediera a dos menores en Cataluña. Esos no nos representan. Tantos unos como otros están completamente al margen de lo que representa la huelga general de l4N y del motivo por el que muchos fuimos a la manifestación.
No hemos cambiado la situación, pero avanzamos firmemente con pasos decididos, y eso también es importante.
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